João de Deus: de médico espiritual de los famosos a depredador sexual

56 0

Abadiânia, una pequeña ciudad en el corazón de Brasil, vive desde hace semanas entre el agobio y la perplejidad. Su habitante más ilustre, el curandero y sanador espiritual João de Deus, pasó del cielo al infierno después de haber cautivado durante años a miles de personas de todo el mundo con su fama de curandero milagroso. Hasta hace menos de tres semanas era el hombre que ayudaba a muchos a curar los males del cuerpo y del alma con la única fuerza de la espiritualidad. El ex presidente estadounidense Bill Clinton, el autócrata peruano Alberto Fujimori y el mandatario venezolano Hugo Chávez, ya fallecido, llegaron a acudir a su consulta. Ahora está acusado de abuso sexual, después de varias denuncias de mujeres que acudieron a su espacio, la casa Dom Inácio de Loyola, buscando una cura para sus aflicciones.

El pasado día 7 la cadena de televisión Globo, la de mayor audiencia en Brasil, emitió en uno de sus programas el relato de diez mujeres que afirmaban haber sufrido abusos sexuales por parte del curandero mientras se sometían a sus tratamientos espirituales. Según los testimonios, Deus elegía a algunas mujeres que buscaban su ayuda, decía que ellas necesitaban de una audiencia particular y entonces, en una sala reservada, cometía las tropelías. Hoy, el supuesto sanador está preso, acusado incluso por su propia hija de haberla violado cuando era pequeña.

Con poco más de 17.000 habitantes, Abadiânia (Goiás) tiene mucho de cualquiera de las miles de ciudades olvidadas del interior de Brasil. Los escasos comercios se reparten en el borde de la autopista que parte el municipio en dos. Pero desde hace décadas la urbe es también un famoso centro internacional de peregrinaje después de que se instalase allí el médium João Teixeira de Faria, más conocido como João de Deus (Cachoeira de Goiás, 1942). Cada año miles de brasileños y extranjeros acudían a la ciudad para visitarle, lo que convirtió el turismo religioso en la principal actividad económica de la región.

Un breve recorrido por la avenida Frontal, donde se encuentra el rancho Dom Inácio de Loyola, el domicilio en el que Deus recibía a sus fieles, refleja la influencia del curandero en el municipio. Todo parece depender económicamente de los peregrinos. A pocos metros de la autopista en la que casi no se ven negocios, hay una calle con varios hoteles para los turistas que pasan largas temporadas haciendo sus tratamientos espirituales y tiendas esotéricas en las que se venden piedras e inciensos. El poder curativo que se le atribuye y el trabajo filantrópico que Deus desarrolla en Abadiânia —construyó un comedor comunitario en el centro de la ciudad— hizo que muchos le venerasen como a un santo.

Deus era, hasta ahora, el médium más famoso en Brasil, un país con una fuerte tradición espiritista y de sincretismo religioso. En la década de los setenta eligió la pequeña Abadiânia para instalarse en la casa Dom Inácio de Loyola, que lleva el nombre del español fundador de la orden jesuita en el siglo XVI. Loyola es también el religioso cuyo espíritu Deus afirma recibir y, que, según creen sus seguidores, le otorga poderes sanadores.

Sus procedimientos de cura muchas veces incluyen incisiones y cortes, hechos con los ojos cerrados y sin cualquier tipo de esterilización, una de las razones por las que sus métodos siempre han sido muy criticados por la comunidad médica brasileña. Pero los relatos de cura de muchos de sus seguidores para enfermedades que parecían fatales le dieron un aura de escogido divino para llegar hasta donde la medicina tradicional no puede. La notoriedad internacional del presunto sanador alcanzó su punto álgido en 2012, cuando la presentadora estadounidense Oprah Winfrey viajó a Abadiânia para entrevistarlo en un programa de televisión. Naomi Campbell, Shirley McLaine y otros famosos ya habían pasado por sus manos.

La holandesa Zahira Lieneke es una de las muchas personas que viajó a Brasil al saber de la fama de Deus. Buscaba cura para un trauma de carácter sexual, según relató a TV Globo, pero se encontró con un problema mucho mayor. “Me llevó al baño de su despacho y me puso frente al espejo y me pregunto qué veía. Por detrás de mí, me tomo la mano y la puso en su pene. Me sentí congelada. ‘Que pasa aquí?’, pensé”, recordó Lieneke. Al salir del aseo, él se sentó en un sillón y le dijo que se pusiera de rodillas. “Puso mi mano en su pene de nuevo, después puso su mano sobre la mía y me hizo masturbarlo”, relató la mujer, que dijo sentirse anestesiada por el pánico.

El primer reportaje de Globo dio voz a varios relatos muy similares al de Lieneke y pie al efecto Me Too: otras mujeres se sintieron seguras para contar sus experiencias en contra de un hombre que parecía por encima del bien y del mal. Salió a la luz, también, que Deus había sido acusado de abuso sexual en el pasado: en 2008, por la familia de Camila Ribeiro, una joven de 16 años que fue a Abadiânia para tratarse de un síndrome del pánico. Mientras el curandero le pedía a Camila que rezara porque la iba a curar, le tocó por todo el cuerpo. “Yo no entendía aquello, estaba confusa. Entonces me puso mi mano en su pene. Y ahí entendí que algo estaba muy errado”, lloró Camila en una entrevista a la televisión al recordar aquel día. Su denuncia no prosperó. Cinco años después una jueza declaró al médium porque, según ella, no había suficientes pruebas.

Pero el mundo y las mujeres han cambiado desde entonces. Y para João de Deus todo empezó a desplomarse rápidamente. La catarsis pública de sus víctimas llevó a primera línea uno de los episodios más crueles: su hija Dalva de Faria, fruto de uno de sus diez matrimonios, contó que su padre la violó entre los 10 y los 14 años. Después, según su relato, los abusos siguieron: “Tenía miedo de demandarlo. Era muy poderoso”, contó Faria a la prensa brasileña.

Las primeras denuncias llevaron a la fiscalía y a la policía del Estado de Goiás a abrir sendas investigaciones sobre el médium, y el caso no ha dejado de crecer desde entonces. Las autoridades han reunido testimonios de otras mujeres que han relatado prácticas semejantes: durante esas audiencias privadas, Deus se masturbaba, les pedía que le tocasen los genitales y les inducía a mantener relaciones sexuales bajo la justificación de que era parte de la terapia. Según la fiscalía y la policía, hay decenas de testimonios que lo inculpan. Pero, hasta hace poco, la ley brasileña no permitía investigar denuncias de delitos sexuales hechas seis meses o más después de los hechos.

El curandero fue detenido preventivamente el pasado domingo y sigue niega haber cometido cualquier tipo de abuso. Más allá de las acusaciones, las investigaciones han destapado detalles de la vida del médium que eran pocos conocidos o se ignoraban del todo: su arresto, por ejemplo, se llevó a cabo porque las autoridades fueron informadas de que había intentado retirar 35 millones de reales (7,8 millones de euros) de una cuenta bancaria. También ha salido a la luz que Deus es dueño de haciendas e inmuebles en la región, así como de un avión. En el registro de una de sus residencias, la policía encontró el pasado martes 400.000 reales (100.000 euros) en efectivo y cinco pistolas.

Las reacciones a las denuncias son de lo más diversas. A muchos de sus seguidores, entre ellos personas que declaran haber sido curadas de enfermedades, les resulta difícil creer en las acusaciones en contra de su líder espiritual. René Everton, una sudafricana que visita Abadiânia por tercera vez, dice encontrarse “muy difícil opinar negativamente” sobre la situación del supuesto sanador. “Creo que hay que separar el João de Deus persona y el João de Deus poseído por un espíritu”, dice. “Es muy triste para todos nosotros. Si amas a una persona, si la respetas y la admiras, resulta muy difícil opinar negativamente”. Elena Kokovska, ucraniana residente en EE UU afirma, por su parte, sentir compasión por las mujeres que han relatado haber sido víctimas del curandero, pero pide que sea perdonado. “Escuché muchos casos de personas que han sido curadas por él. Este hombre ha traído muchas bendiciones para el mundo”, justifica.

Entre los locales también hay división de opiniones, pero todos se preguntan lo mismo: ¿qué va a pasar ahora con la ciudad? En las tiendas esotéricas, en los restaurantes y hoteles… Todos se muestran preocupados por la reducción en el número de peregrinos y los empleos que se perderán. “Todo en esta ciudad dependía de la Casa Dom Inácio”, lamenta un vecino. El centro sigue, por ahora, abierto y algunas personas, principalmente extranjeros, aún acuden para meditar y consultarse con los asistentes de Deus. Sin embargo, sin el médium nada será lo mismo. “El golpe en Abadiânia es muy fuerte. Muy fuerte y vino de repente, nadie esperaba esto. Ahora nos toca pedir fuerza a Dios y luchar para superar esto”, lamenta el alcalde, José Diniz.

Fuente: El país

Related Post

La gran escalera de Nueva York

Posted by - marzo 30, 2019 0
THE VESSEL (la nave) es una construcción de 45 metros de alto integrada por escaleras interconectadas que suman 2.500 peldaños,…

Your reaction

NICE
SAD
FUNNY
OMG
WTF
WOW

React with gif

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

[wordpress_social_login]


OR


Note: Your password will be generated automatically and sent to your email address.

Forgot Your Password?

Enter your email address and we'll send you a link you can use to pick a new password.

A %d blogueros les gusta esto:
Ir a la barra de herramientas